domingo, 26 de febrero de 2017

EN SANLÚCAR... ¡AHÍ ES NÁ!

Aquí he montao  mis cuarteles de invierno, nunca mejor dicho, para este largo puente andaluz y carnavalero.
Al lado mismo de la desembocadura del Guadalquivir, donde las aguas que vienen de mi Córdoba se mezclan con las del mar que le prestan su sal para hacer a este río marinero.
























Un cielo gris  reflejado en sus aguas que, al verlo desde la ventana del hotel, no me quitó las ganas de pasear por su orilla. junto a las gaviotas, 
tanto ellas como yo nos alejábamos  del bullicio que había en Bajo de Guía, el barrio marinero de Sanlúcar donde se come el mejor marisco "del mundo y parte del extranjero" por ejemplo en el
Son típicos sus langostinos de Sanlúcar, os paso la receta por si la queréis probar, aunque la materia prima es lo principal
250 gramos de langostinos de Sanlúcar crudos,
agua, sal y hielo en cubitos
Elaboración
Se pone a calentar agua en un recipiente amplio (una olla) en el que quepan con holgura los langostinos.  Mientras alcanza el punto de hervor en una ensaladera se coloca agua fría, sal en abundancia y unos cubos de hielo. Se mezcla todo. La finalidad de esta salmuera será cortar de raiz la cocción de los langostinos y lograr que queden jugosos. No importa que haya más sal que la que se usaría para condimentar un plato ya que el langostino solo coge la justa. Una vez que el agua está hirviendo se echan los langostinos y se mantienen en el agua hasta que esta vuelve a hervir. Con una espumadera se sacan y se echan en la salmuera. Al poco tiempo estarán ya frios. Se retiran  de la salmuera y se preparan en un plato para servir. En el frigorífico pueden aguantar así 24 horas. En ese caso la fuente con los langostinos debe taparse con un trapo húmedo para que no se sequen.
Y por supuesto Manzanilla sanluqueña
Ahora viene la nota de humor:
¿Mira que si me estoy volviendo una gran escritora? lo digo por aquello que cuentan los novelistas consagrados cuando dicen que los protagonistas de su obra los llevan por los derroteros que ellos quieren. A mí me ha pasado eso: pensaba hablar del carnaval sanluqueño y estoy hablando del langostino.
Pero ahora viene el carnaval: al anochecer se encienden las luces
y las calles se iluminan y empieza la música y el baile en la calle
























 me puse a bailar por la Plaza del Cabildo y se me olvidaron las máscaras
























Además... leeros esto
¡No se pue tener más gracia!

sábado, 25 de febrero de 2017

Y NO HABÍA ENTRADAS; NO, NO... Y NO HABÍA ENTRADAS...

y en lugar de ver a Velázquez y Murillo, vimos en plena actuación, a este grupo chirigotero, que también era sevillano.
Estaban dilucidando donde se ponían a cantar para que la policía no los multara.
 Sevilla no es Cádiz, evidentemente y no lo digo por el grupo que eran estupendos y no les faltaba un detalle.









Como os había empezado a decir, vinimos a ver la Exposición de Velázquez y Murillo y  no había entradas, así es que aprovechamos  que teníamos el hotel reservado y disfrutamos de Sevilla, paseando y tapeando por su Judería que siempre es una delicia,
 después fuimos a tomar un té a la terraza del Hotel Doña María, a la vera misma de La Giralda, casi se podía acariciar con la mano.
 Un día estupendo que hubo que reinventarlo sobre la marcha.
Como la vida misma.
Nos vemos mañana en Sanlúcar, si os apetece.

viernes, 24 de febrero de 2017

CARNAVAL DE CARNAVALES Y TODO CARNAVAL

¡Esto es Carnaval! ¡Esto es Carnaval! ¡Esto es Carnaval!
Yo también me voy  a carnavalear a Cádiz, aunque no tengo nada que celebrar, voy por olvidar que estoy donde estoy.

jueves, 23 de febrero de 2017

JUEVEANDO CON LA HISTORIA DE UNA ESCALERA

Las escaleras siempre son atractivas para verlas y para fabular sobre ellas y eso justo es lo que nos pide Charo. Todas las escaleras las encontraréis en su blog





LA  ESCALERA  DE  BOMBEROS

El humo envolvía toda la habitación, estaba segura que había llegado su fatídica hora y recordó en milésimas de segundo lo que habían dado de sí sus recién cumplidos veinte años ya que  sin apenas darse cuenta pasó de la niñez a la juventud y de aquí, si nadie lo remediaba, a la eternidad.
Un tremendo chasquido de cristales la sacó de estos pensamientos, le costó trabajo dirigir su mirada, un tanto desvaída, hacia el lugar de donde provenía el ruido de cristales rotos, en ese instante vio asomar por la ventana,  que había sido abierta a golpes:
¡¡¡Una escalera de bombero!!! incluso le pareció que de ella se bajaba Quique. 
 ¿Sería él? llevaba tanto tiempo sin verlo...
A partir de ese momento los ojos se le cerraron y sus pensamientos tomaron otros derroteros: se contempló deambulando a través de una infancia de hija única formando parte de una familia acomodada, en la que el único amigo con el que podía jugar en casa era Quique, el hijo de los porteros que era de su misma edad.
Quique la enseñó a deslizarse por el pasamanos de la escalera de la casa, a bajar los tramos de las escaleras a culetazo limpio y a escurrirse por la barra de la escalera de caracol que había entre las dos plantas del dúplex de sus padres, quienes le reñían alegando que no eran formas de comportamiento en una señorita, a lo que ella siempre respondía:
- Quique me está enseñando a ser bombera para que no nos separemos nunca.
Pero sí que se separaron:  ella se fue a estudiar a un colegio de élite y él se enroló en el ejército.
El tiempo fue pasando y los padres de él dejaron la portería y  los de ella se mudaron a una zona residencial a las afueras.
No se volvieron a ver.
La angustia que le provocaban aquellos pensamientos hizo que su cuerpo se estremeciera con una fuerte sacudida, momento en el que poco a poco empezó a recobrar la conciencia y a llamar a Quique, o sea  al bombero que vio encima de la escalera y por mucho que le explicó que no se llamaba Quique, ella no atendía a razones porque estaba perdidamente enamorada de él, de su Quique,
y a pesar de que este era algo mayor que ella y respondía al nombre de Eleuterio, pero...  tenía un cuerpo diez, digno de bombero, mucha práctica en apagar incendios y más aún en hacer la respiración boca a boca. 
 Se fueron a vivir juntos, eso sí: Eleuterio pasó a llamarse Quique y 
en su adosado colocaron, en lugar de una escalera, una barra de descenso entre sus dos plantas, por la que subían y bajaban como si  fuesen reclamados para apagar un incendio. 
Lo más curioso es que vivieron felices su farsa. 
No quiero pensar si ella queda embarazada... 
¿Os la imagináis bajando y subiendo por la barra?
 Bueno ese no es nuestro problema, esa ya sería otra historia.

miércoles, 22 de febrero de 2017

HOMENAJE MERECIDO

a uno de los amores más importantes de mi vida.
 Con él que he tenido mis mayores complicidades, con él cometí las locuras más divertidas de mi juventud y aunque me dejó plantada en varias ocasiones e incluso desapareció durante tres meses de mi vida, nunca se lo tuve en cuenta y lo quise siempre.
 El otro día me lo encontré por Barcelona
No era exactamente el mío, porque mi Seítas pasó a mejor vida, pero debía ser su mellizo porque era igualito, que él
Precisamente el día anterior estuve hablando con Hugo de él, así es que se puso tan contento cuando se lo presenté y le hice una foto con él.
¡Cómo me hubiera gustado montar a los niños en este coche y darles un paseo! 
Pero estaba preparado para ser regalado en el día de los Enamorados.
Deseo que quien lo compre lo trate como se merece.

martes, 21 de febrero de 2017

TÉ EN UN EDIFICIO EMBLEMÁTICO DE CÓRDOBA

como lo es el actual Rectorado de la Universidad antiguamente fue la Facultad de Veterinaria de la ciudad.
Antes fue la Facultad de Veterinaria de la ciudad.
Es una auténtica joya de estilo neomudéjar,  que nos recuerda a nuestra Mezquita con sus  arcos de herradura y sus dovelas bicolores
El edificio está rodeado por los jardines en los que antes estaban las cuadras de la Facultad.
Por dentro ha sido totalmente reformado con amplios despachos a uno de los lados de esas galerías interminables que atraviesan el edificio

















al otro lado, los amplios ventanales que recorren la fachada anterior y posterior del edificio que convierten en haces de colores la luz que entra por ellos.

























Vamos a la cafetería que está independiente del edificio pero dentro de sus jardines, mientras nos tomamos el té, podemos admirar más detenidamente su fachada

























Uffffff que tarde, casi es hora de comer, aquí ponen un menú muy bueno y a precio de estudiante,

 aunque yo sigo con mi té, que hoy con unas cosas y otras, aún no me lo he tomado
Hace un día espectacular, de primavera adelantada.
Espero que os haya gustado este magnífico lugar que en otro tiempo fue la Facultad Veterinaria más famosa de España, 
 Aunque entonces no existiera esta cafetería y que es la guinda que le faltaba.
¡Qué bien se está al solecito!

lunes, 20 de febrero de 2017

PENÚLTIMO LUNES DE FEBRERO DE FEBRERO

y acaban de aparecer las:
o...  ¿son las terceras?, o...  ¿las cuartas?
Os deseo y me deseo un buen lunes.